Sin alimentación ni electrónica
No lleva pilas ni cableado, por lo que no interfiere en ningún caso con las partes eléctricas del motor ni con su instalación.
Etiqueta adhesiva de 25 mm que cambia de color de forma permanente —de blanco a negro— al alcanzar una temperatura crítica del bloque motor. Sin pilas ni electrónica, con 4 puntos de control y resistencia a agua, vapor y aceite.

El indicador se basa en el punto de fusión controlado de una cera especial. Cada punto de control está formado por una finísima capa de cera blanca cristalina situada sobre un soporte negro. Mientras la temperatura de la superficie se mantiene por debajo del umbral, la cera permanece opaca y el punto se ve blanco. Al alcanzarse la temperatura impresa junto al punto, la cera funde y es absorbida por el soporte, que queda a la vista: el punto vira de forma nítida y permanente de blanco a negro.
El cambio es irreversible: una vez producido, no revierte aunque el motor se enfríe. Esto convierte a la etiqueta en un testigo fiable de historial térmico, y no en un simple termómetro momentáneo.
La etiqueta reacciona a la temperatura de la superficie sobre la que está pegada, no a la del aire circundante: es imprescindible un buen contacto y una superficie limpia y seca. El viraje es prácticamente inmediato una vez superado el umbral, por lo que capta incluso picos breves de sobrecalentamiento.

Un motor de combustión trabaja habitualmente con el refrigerante entre 90 y 105 °C. Por encima de 105 °C se entra en zona de riesgo: pueden aparecer daños graves como la deformación de la culata, la rotura de la junta de culata o el gripado. El aceite, que trabaja entre 90 y 120 °C, empieza a degradarse de forma acelerada al superar los 130 °C.
El sensor incorpora 4 puntos de control con temperaturas escalonadas —99, 110, 121 y 132 °C— seleccionadas para cubrir ese margen crítico. Cada punto lleva impresa su temperatura de viraje, de modo que la etiqueta no solo indica que hubo sobrecalentamiento, sino hasta qué nivel llegó: cuantos más puntos negros, mayor fue la temperatura alcanzada.
Para aplicaciones que requieran umbrales distintos a los del modelo estándar, existen indicadores irreversibles con otros rangos de temperatura.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Formato | Etiqueta adhesiva circular |
| Diámetro | 25 mm |
| Puntos de control | 4 puntos escalonados (99 · 110 · 121 · 132 °C) |
| Tipo de indicación | Irreversible (cambio permanente) |
| Cambio de color | Blanco → negro |
| Tiempo de respuesta | Prácticamente inmediato al superar el umbral |
| Alimentación | Ninguna (sin pilas ni cableado) |
| Resistencia | Agua, vapor y aceite |
| Superficie de aplicación | Plana o curva |
| Reacción | A la temperatura de la superficie de contacto |
Cuéntanos el componente y la temperatura que quieres vigilar y nuestro equipo técnico te asesora, sin coste, para elegir el indicador adecuado.
Frente a un termopar, una sonda electrónica o la simple estimación visual, el sensor adhesivo ofrece un conjunto de ventajas específicas para el control desasistido de garantías en talleres y flotas.
El uso es sencillo, pero unos pocos cuidados garantizan una lectura fiable.
El sensor de temperatura para motor se utiliza siempre que interese dejar constancia permanente de un sobrecalentamiento, sin instalar electrónica.
Verificación de si una avería de motor entra dentro de las condiciones de garantía o se ha producido por sobrecalentamiento.
Control de piezas suministradas con garantía, para acreditar el uso correcto por parte del cliente final.
Seguimiento pasivo de componentes críticos en furgonetas, camiones y maquinaria donde no siempre hay un operario vigilando el cuadro.
Testigo de picos de temperatura en ensayos o en componentes de difícil acceso durante el funcionamiento.
Cualquier pieza mecánica —bombas, rodamientos, cajas reductoras— donde interese detectar un sobrecalentamiento puntual a posteriori.
El sensor irreversible cambia de color de forma permanente al superar una temperatura y no vuelve atrás, dejando constancia de que hubo sobrecalentamiento aunque el motor se enfríe después. Un termómetro reversible, en cambio, indica la temperatura actual en tiempo real y vuelve a su estado original al bajar la temperatura. Para verificar garantías o registrar un historial térmico se usa el irreversible; para lectura instantánea, el reversible.
Cada uno de los 4 puntos de control tiene una temperatura de viraje distinta, impresa junto al propio punto en la etiqueta (99, 110, 121 y 132 °C en el modelo estándar). Los valores están escalonados para cubrir el rango crítico de un motor, que empieza a ser problemático por encima de los 105 °C de refrigerante. Cuantos más puntos hayan virado a negro, mayor fue la temperatura máxima alcanzada por el componente.
Mide la temperatura de la superficie sobre la que está pegado, no la del aire circundante. Por eso es fundamental aplicarlo sobre una superficie limpia y seca, con buen contacto. Si se pega mal o sobre suciedad, el contacto térmico es deficiente y la lectura puede no ser fiable.
No. El sensor es puramente pasivo: no lleva pilas, cableado ni componentes electrónicos, por lo que no interfiere en ningún caso con la instalación eléctrica del vehículo. Funciona por el punto de fusión de una cera, un principio totalmente ajeno a la electrónica del motor.
Sí, es precisamente su uso más habitual en talleres y desguaces. Como el cambio de color es irreversible e inmanipulable, la etiqueta demuestra objetivamente si el motor ha soportado un sobrecalentamiento por mal uso. Eso permite determinar con criterio si la avería queda cubierta por la garantía o si se ha producido por causas ajenas a ella.
Indícanos el componente a monitorizar, el uso previsto —garantía, flota, banco de pruebas— y la cantidad, y te confirmamos el modelo adecuado y el plazo de entrega. Asesoramiento técnico sin coste, stock permanente, fabricante desde 1975.