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Temperatura = calibración. El viraje entre 1 y 2 segundos indica que la superficie está exactamente a la temperatura de calibración del lápiz.
Lápiz de cera con pigmento termosensible que realiza un cambio de color irreversible y permanente al alcanzar su temperatura de calibración. Un solo trazo verifica si una pieza ha alcanzado la temperatura requerida en soldadura, vulcanización o tratamientos térmicos.

El lápiz de temperatura —también llamado lápiz termosensible o lápiz térmico— es un lápiz de cera con pigmento termocrómico que cambia de color de forma permanente al alcanzar la temperatura para la que está calibrado. Se aplica igual que una tiza sobre una pizarra: un trazo sobre el punto crítico antes del proceso térmico permite comprobar, a posteriori y con la pieza ya fría, si se alcanzó la temperatura objetivo.
Al ser irreversible, el cambio queda registrado de forma permanente aunque la pieza se enfríe después, lo que permite documentar el resultado del proceso. A diferencia de los sensores electrónicos o los termómetros de infrarrojos, no depende de la emisividad ni del acabado de la superficie, no requiere calibración ni baterías, y da una lectura directa en el punto exacto de contacto. Su textura de cera permite marcar cualquier superficie, lisa o rugosa.
Al superar la temperatura de calibración, el trazo vira de color de forma permanente; no revierte aunque la pieza se enfríe.
Un aspecto propio de estos lápices es que no solo actúa la temperatura, sino también el tiempo de exposición a dicha temperatura. El comportamiento del viraje indica dónde está la temperatura real respecto a la de calibración:
Temperatura = calibración. El viraje entre 1 y 2 segundos indica que la superficie está exactamente a la temperatura de calibración del lápiz.
Temperatura superior. Un cambio de color inmediato señala que la temperatura de la pieza supera la de calibración.
Temperatura inferior. Si el viraje tarda más de 2 segundos, la temperatura real está por debajo de la de calibración.
Los lápices de temperatura están disponibles en tres rangos de referencia. Algunos realizan un único cambio de color y otros varios cambios sucesivos a distintas temperaturas, lo que permite cubrir varios umbrales con un solo lápiz.
| Referencia | Temperatura | Cambio de color |
|---|---|---|
| Ref. 120 | 120 °C (248 °F) | Gris claro → Violeta |
| Ref. 245 | 245 °C (473 °F) | Naranja → Negro |
| · | 335 °C (635 °F) | Negro → Gris claro |
| · | 505 °C (941 °F) | Gris claro → Blanco |
| Ref. 600 | 600 °C (1112 °F) | Verde claro → Blanco |
Con un lápiz de la referencia 245 se acotan tres umbrales de un mismo proceso: naranja→negro (245 °C), negro→gris (335 °C) y gris→blanco (505 °C).
El uso es sencillo, pero hay condiciones que deben respetarse para obtener una lectura fiable:
El lápiz está fabricado con ceras: sobre una superficie fría no deposita bien el trazo. Un ligero precalentamiento asegura una marca uniforme y legible.
No se traza la zona de trabajo. En soldadura la temperatura se comprueba a cierta distancia de la unión (habitualmente a partir de 75 mm del cordón), no en su cara.
Llegar a la temperatura de calibración en menos de 10 minutos y mantenerla cercana a ese valor durante unos 10 minutos. A partir de ahí el lápiz inicia sus cambios de color.
La temperatura se comprueba a cierta distancia del cordón —habitualmente a partir de 75 mm—, no sobre su cara.
Los lápices trabajan de forma óptima en procesos de calentamiento rápidos (inferiores a 10 minutos). Para procesos largos o de control continuo son más adecuadas las etiquetas irreversibles adhesivas dentro de su rango de temperatura.
Cuéntanos el proceso, la temperatura objetivo y la superficie a controlar, y nuestro equipo de ingenieros te asesorará para elegir el rango y la referencia óptimos.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Precisión | ±5 °C |
| Rangos disponibles | 120 °C · 245/335/505 °C · 600 °C |
| Tipo de cambio | Irreversible, simple o múltiple según rango |
| Longitud del lápiz | 7,5 cm |
| Suministro | Caja de 10 unidades |
| Superficie de aplicación | Cualquier material, precalentada a 30–50 °C |
Fabricados según ISO 9001. Cumplen RoHS 3 (UE 2015/863), WEEE y REACH en cuanto a efectos sobre el medio ambiente y la salud pública. Sus componentes no figuran en las listas California Proposition 65 ni SVHC.
El lápiz de temperatura y las etiquetas termosensibles irreversibles resuelven problemas parecidos, pero cubren rangos distintos. La frontera práctica está en los 290 °C: por encima trabaja el lápiz; por debajo, y en procesos largos, las etiquetas.
Es la opción adecuada, ya que las etiquetas adhesivas convencionales no soportan bien esas temperaturas. Destaca en el control desasistido de altas temperaturas: la pieza se marca antes del proceso y el cambio de color permanente se lee después, sin necesidad de presencia durante el ciclo térmico.
Especialmente en procesos largos, de transporte o de almacenamiento, ofrecen un registro cómodo y permanente sobre la propia pieza o embalaje, sin necesidad de precalentar la superficie ni aplicar un trazo.
El lápiz de temperatura está implantado en la industria desde hace décadas por su sencillez y su capacidad de controlar temperaturas más altas que las etiquetas adhesivas. Cuanto más crítico es el punto de control, más útil resulta un método que mide la temperatura real de la pieza en el sitio exacto.
Control de la temperatura de precalentamiento (preheat) y entre pasadas (interpass) en tubos, conducciones y estructuras metálicas. Un trazo confirma si la zona ha alcanzado la temperatura mínima antes de soldar; no alcanzarla produce uniones sin la consistencia necesaria, y sobrepasarla puede deteriorar el material. Es un método aceptado en códigos y procedimientos de soldadura (WPS).
Verificación de que se alcanzan los 120 °C necesarios para que la junta adquiera la dureza y capacidad de cierre hermético requeridas. Al marcar directamente la pieza, se garantiza que el calor llega de forma uniforme, algo que el sensor del horno no siempre confirma.
Comprobación de temperaturas de proceso en hornos y sobre piezas mecánicas, con lectura directa en el punto exacto de contacto.
Verificación de umbrales térmicos superficiales antes de operaciones posteriores, dejando un registro permanente del resultado.
Es un lápiz de cera con pigmento termosensible que se aplica sobre la superficie a controlar. Al alcanzarse la temperatura de calibración, el trazo cambia de color de forma irreversible y permanente. El cambio queda registrado aunque la pieza se enfríe, lo que permite verificar a posteriori si el proceso térmico alcanzó la temperatura requerida. No depende de baterías, calibración ni de la emisividad de la superficie.
Están disponibles en tres referencias: 120 °C (cambio de gris claro a violeta), 600 °C (verde claro a blanco), y una referencia de 245 °C que realiza cambios de color múltiples a 245 °C (naranja a negro), 335 °C (negro a gris claro) y 505 °C (gris claro a blanco). La precisión es de ±5 °C. Se suministran en cajas de 10 unidades.
El lápiz es la mejor opción cuando la temperatura a controlar supera los 290 °C, límite por encima del cual las etiquetas adhesivas convencionales no trabajan bien. También es idóneo en procesos de calor rápidos (inferiores a 10 minutos) y en control desasistido de altas temperaturas. Para procesos largos, transporte o almacenamiento por debajo de ese umbral, las etiquetas irreversibles adhesivas suelen ser más prácticas.
Se aplica un trazo en el punto de control (habitualmente a partir de 75 mm de la unión, no sobre el cordón) antes o durante el calentamiento. Cuando la zona alcanza la temperatura de calibración, el trazo cambia de color, confirmando que se ha llegado a la temperatura mínima de precalentamiento o entre pasadas exigida por el procedimiento de soldadura. Es un método reconocido para verificar preheat e interpass.
Porque en estos lápices no actúa solo la temperatura, sino también el tiempo que la superficie permanece a esa temperatura. Si el trazo cambia entre 1 y 2 segundos, la temperatura coincide con la de calibración; si cambia de forma instantánea, es más alta; y si tarda más de 2 segundos, es inferior. Por eso conviene mantener la temperatura durante unos 10 minutos y ajustar los procedimientos según los tiempos de exposición de cada proceso.
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